30/7/09

NO LEER ES SOLO UNOS DATOS INCONCLUSOS QUE QUIERO GUARDAR




1. El día que conocí a Ángela, me miraba con sus ojos perlados, con furia, con fuego, con hambre. Todavía lo hace. Tal vez sea una postura de ella, típica.
Se podría decir que sí. Pero no es lo mismo que una mujer que conoces hace 80 años te mire de esa forma a que una completa desconocida encuentre tus ojos en medio de la noche y te provoque con su mirada.
En aquel momento los sentí ofensivos, a sus ojos claro, incluso…obscenos, y no dejé de sentirme incómodo en toda la noche, pese a haberla perdido de vista horas atrás.
Me ha pasado pocas veces y con pocas personas. Esa sensación de que no seria la última vez que las vería.
Esa noche concurríamos con mi padre al teatro principal de la ciudad.

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